Lucas Benítez, el líder guerrerense que impulsó el movimiento de comida justa para los trabajadores agrícolas en Estados Unidos.

Lucas Benítez, el líder guerrerense que impulsó el movimiento de comida justa para los trabajadores agrícolas en Estados Unidos.

Por Jonathan Chait Auerbach

Cónsul General de México en Miami

@JchaitA

@ConsulMexMia

Como todos los días, Lucas Benítez inicia sus actividades a las 4:30 de la mañana. Visita los campos, conversa con los trabajadores, al mismo tiempo que hace sus funciones como padre de dos hijos y lo correspondiente al trabajo de la Coalición de los Trabajadores de Immokalee.

Lucas nos cuenta que desde niño aprendió a trabajar la tierra pues sus padres y abuelos le enseñaron esta ardua labor que se convirtió en eje central de su vida y en una importante forma de trascender como ser humano.

En 1993, a pesar del apego a su tierra, Benítez siguió el camino de otros guerrerenses, y con apenas 17 años emigró a Imokalee, Florida en busca de mejores oportunidades de vida.

Para Lucas, Immokalee y la tierra que lo vio nacer, Arcelia, Guerrero, tienen similitudes: campos verdes, clima cálido, gente trabajadora, y sobre todo, una comunidad de la cual es parte. No obstante el tiempo transcurrido –nos cuenta– sigue echando de menos el atole, las tortillas en el fogón y el olor de la tierra mojada de la región, mejor conocida como Tierra Caliente, Guerrero.

Benítez estaba acostumbrado al trabajo duro, pero a su llegada a Immokalee se enfrentó con la realidad de muchos migrantes: abusos verbales y físicos, salarios precarios, humillaciones y evidenció el acoso sexual de las que eran víctima las trabajadoras agrícolas.

La frustración derivó en organización. Dos años después de su arribo, junto con un pequeño grupo de compañeros, comenzó a exigir mejores garantías laborales. Nos cuenta (ahora con risa) cómo eran perseguidos y acosados; sin embargo, su movimiento cobró fuerza y continuó creciendo. En 1995, en plena temporada alta, lograron que 3,000 empleados del campo se unieran a una huelga general. Juntos exigieron un aumento salarial, así como un diálogo con los patrones para exigir mejores condiciones laborales tales como el descanso a la sombra durante la jornada, el respeto a la integridad física y psicológica de los trabajadores, indemnizaciones por accidentes de trabajo y otras garantías básicas, muchas de las cuales obtuvieron.

En 1996, recuerda, fundaron el primer local de la Coalición de los Trabajadores de Imokalee.  A traves de ésta, establecieron un efímero dialogo con los dueños de los campos y es ahí donde se percataron de que para lograr un verdadero cambio se tenía que implementar otra estrategia, la de presionar a los grandes compradores, es decir, a las corporaciones y cadenas de comida rápida.

En 2001 iniciaron el movimiento de comida justa. Las primeras acciones se enfocaron en la cadena de alimentos Taco Bell, a la cual le hicieron un boicot de cuatro años hasta que lograron negociar condiciones justas para el pago de alimentos, como parte de lo que Lucas llama “un proceso orgánico”. Este triunfo llevó al movimiento a ampliar sus fronteras a otros estados de la Unión Americana.

Los integrantes de la Coalición iniciaron una gira nacional desde Florida hasta California, durante la cual llevaron a cabo reuniones con campesinos locales y se sentaron a dialogar con ejecutivos de grandes corporaciones de alimentos como John Brands, dueña de Pizza Hut, McDonalds, Burger King, Subway y Taco Bell; posteriormente con Chipotle y luego con importantes cadenas de supermecados como Wall Mart y Whole Foods.

Para 2014 Lucas y la Coalición lanzaron el “Programa de comida justa” (Fair Food Program), que presentaron a las grandes corporaciones y el cual, a su vez, debía ser respetado por las granjas productoras.  Dicho programa se basó en un Código de Conducta para los compradores de tomate en los campos. Entre sus principales puntos destaca cero tolerancia a la esclavitud moderna, cero tolerancia al acoso sexual, el pago de un bono a los trabajadores, así como el monitoreo de la Coalición de los libros de los compradores de tomate.

Con el tiempo el movimiento encabezado por Benítez ha ganado más atención nacional y ha obtenido el apoyo de diversas personalidades políticas, religiosas y empresariales como el ex presidente Jimmy Carter, el gobernador de Florida, Jeb Bush, así como de universidades, fundaciones, accionistas y organizaciones que luchan por los derechos humanos de los trabajadores.

Benitez explica que el Programa de Comida Justa ha sido la vacuna a nivel nacional. Ha pasado de ser un programa social local a uno de responsabilidad social de las empresas para con los trabajadores.

El legado de Benítez ha ido más allá de la industria del tomate y otras hortalizas. Trabajadores de la industria lechera de Vermont se han inspirado en el movimiento y han creado los denominados “acuerdos de leche con dignidad”. Este tipo de acciones se siguen replicando en diversas partes de los Estados Unidos.

A lo largo de los años, por su labor, Lucas ha recibido importantes reconocimientos como el Clinton Global Citizenship Award, la medalla Presidencial por parte del Presidente Barak Obama, por la lucha en contra de la esclavitud y el trabajo forzado; la medalla del Centro Robert Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos, y próximamente en la reconocida revista Time, junto con otras 15 personas, por su lucha por la igualdad de los trabajadores, entre otros. Sin embargo, dice sentirse sumamente honrado de haber recibido el “Ohtli”, el máximo reconocimiento que otorga el gobierno de México a los que contribuyen en el extranjero a mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.  Asimismo, Benítez recibió el premio “Mexicano Distinguido” en 2019 por sus aportaciones a la comunidad. También fue uno de los invitados a la ceremonia de protesta del Presidente Andrés Manuel Lopez Obrador en 2018. El hecho de que su trabajo se conozca en su país natal lo llena de orgullo.

Interrogado sobre su legado para la gente de Guerrero, nos responde que se siente muy feliz y satisfecho de ser un migrante que ha contribuido a generar conciencia entre los trabajadores y que, junto con otros migrantes, han logrado espacios de trabajo más humanos, salarios dignos y mejores garantías laborales. Lucas se reitera un orgulloso guerrerense que siempre tiene a su tierra presente.

La lucha que inició Lucas Benítez hace más de 20 años ha transformado a Immokalee y es hoy día un referente a nivel nacional.

Liderazgos como el de Benitez ponen de relieve la gran aportación de los migrantes mexicanos a sus lugares de acogida y cómo el esfuerzo organizado y disciplinado, a través del tiempo, ha impactado de manera positiva a miles de personas.

Si quieres conocer más sobre el trabajo de Lucas Benítez y la Coalición de los Trabajadores de Imokalee, puedes visitar: https://ciw-online.org/