LOS SUEÑOS ESTÁN PARA SER VIVIDOS.

LOS SUEÑOS ESTÁN PARA SER VIVIDOS.

Quiero decirles que ¡Si se puede!, mientras tengan la convicción, el coraje y las ganas de vivirlos, se es capaz de superar cualquier prueba de la vida por difícil que parezca.

Mi nombre es Andrea Macías Castañeda, tengo 29 años de edad, soy hija, hermana y tia, soy la menor de seis hermanos, siendo mi familia mi mayor inspiración y lo más importante de mi vida.

Decidí estudiar la carrera de Educación Física y Deporte ya que desde niña crecí rodeada de deportistas que despertaron en mí ese interés.

Trabajo en la comunidad indígena de Capacuaro, Michoacán atendiendo a niños y niñas en el nivel de educación inicial y puedo compartirles que  disfruto mucho mi trabajo.

Me gusta ser una persona activa, creativa y siempre con la disposición de ayudar, busco  desempeñar mi trabajo con responsabilidad, amor y dedicación para cumplir con el derecho que tienen todos los niños  y niñas de recibir una educación que colabore en su desarrollo físico, mental y emocional.

Un día me enteré de la existencia de PROBEM (Programa Binacional de Educación Migrante), en un principio no tenía conocimiento sobre lo que éste programa implementaba, así que puse manos a la obra, investigué y de inmediato surgió en mí la inquietud de participar y poder vivir esta gran experiencia.

En un principio me surgieron dudas de si podía cumplir con las expectativas del programa, tenía miedos e  inseguridades, pero lo superé, esperé el momento en que hicieran pública la convocatoria para ver los requisitos que se pedían para poder registrarme.

Justo en ese momento atravesaba por cosas personales complejas, dude que fuera el momento correcto para participar y desistí de la idea,  pero gracias a mi hermana mayor, que siempre me impulsa a atreverme a hacer las cosas, a confiar en mis habilidades y que sabe darme valor, realicé el trámite y  faltando solo unos días para que se cerrara la convocatoria, recabe toda la documentación y… ¡lo logré!.

Posteriormente asistí a la entrevista con las autoridades educativas que nos visitaban desde los Estados Unidos, con nervios y todo, pero al final sacando esa fuerza interior que siempre me ayuda al momento de enfrentar un reto.

Ahí comprendí aún más la importancia y el impacto que tienen los objetivos de PROBEM para la Educación Migrante, esa entrevista era decisiva para ser seleccionada, un día después recibí la llamada de uno de los profesores estadounidenses para darme la noticia de que me habían elegido para participar en el intercambio binacional.

Me llené de sorpresa, de alegría y a la vez orgullo de haberlo logrado, y una vez mas me dije… ¡Lo ves Andrea, si eres capaz!, también sentí la gran responsabilidad de dar lo mejor de mí como profesionista y sobre todo como ser humano al saber que tendría la oportunidad de convivir con niños de diferentes nacionalidades y culturas.

De pronto comenzó la pandemia por COVID 19, posponiendo nuestras actividades cotidianas y sin fecha de llegar a su fin.

En estos casi dos años, las situaciones de salud en mi familia fueron críticas, atravesando la dura experiencia de pérdidas de seres queridos, enfermedades difíciles de mis padres y de algunos de mis hermanos.

Al comenzar 2021 nuevamente la vida me puso la prueba más difícil y dolorosa, la pérdida física de uno de mis sobrinitos de seis mesecitos de edad, un ser que con su existencia cambio mi vida y me entregó el amor más puro.

Unos días después, yo tenía que confirmar mi participación en el programa, pero yo no tenía ilusiones, ni ganas de seguir, hasta que recordé todo lo que mi angelito vino a darme,  me enseñó amor propio, a desafiar mis miedos, y tener amor por la vida y fue ahí donde tuve ese impulso y el valor de decir… ¡SI, si quiero!

Al día de hoy solo puedo expresar que las adversidades y experiencias difíciles de la vida, muchas ocasiones sirven para sacar lo mejor de uno mismo, nos convierten en mejores personas y podemos tener otra perspectiva.

Hoy, a pocos días de iniciar esta maravillosa experiencia y dirigirme al estado de INDIANA me encuentro con el corazón emocionado, con mis ojos llorosos pero de alegría al terminar estas líneas, ya que ésta oportunidad tiene un gran impacto en mi vida.

Agradezco infinitamente a Dios por poner en mi camino esta oportunidad, a mis padres y a mi familia quienes han sido mi principal motivación y que no han cortado mis  alas nunca, a mi angelito que es mi inspiración y mi fuerza;  a todo el equipo PROBEM que me acompañó en cada paso, y finalmente a mis autoridades educativas quienes siempre me brindaron todas las facilidades para participar en éste proyecto.

Me siento orgullosa al tener ésta oportunidad de cruzar fronteras, llevando a otros lugares y a otras personas lo que más amo de mi profesión, de nuestra cultura y tradiciones que enmarcan y proyectan nuestra identidad y que determinan nuestra esencia.

Así que les digo, busquen ser siempre un buen ejemplo de fe y perseverancia, de lograr inspirar y ser motivación para quienes más amamos.

Con cariño, Andrea.