EDITORIAL

EDITORIAL

Las infancias migrantes, son otro de nuestros sectores vulnerables que hay que atender de manera prioritaria, el hecho de tener una corta edad no debe ser significado de que sean silenciados, al contrario, deben ser escuchados, visibles y participes de la sociedad donde radiquen.

Nuestras infancias mexicanas migrantes llegan a este extremo por la desafortunada violencia, pobreza y limitación de servicios sociales y educativos con los que cuenta el país o también a las vicisitudes que enfrentan para acceder a estos, teniendo un impacto más grande que los lleva a ellos o a sus familiares a dejar sus estados de origen y se van en búsqueda de una mejor vida o de reunirse con sus familias;  muchas veces estas niñas, niños y adolescentes (NNA) viajan solos por México hacía Estados Unidos, con la finalidad de tener mejores oportunidades, libertad, igualdad y prosperidad.

Pero estas infancias se enfrentarán a retos difíciles, que violentan sus derechos. En esta travesía pueden pasar hambre, frío o incluso ser detenidos, ser raptados por el crimen organizado o ser usados en el tráfico de personas, sufren violencia y discriminación.

Es imperativo escuchar a estos NNA, pues necesitan desde los servicios más básicos hasta medidas urgentes de atención, lugares específicos de apoyo, amigables para las  infancias, donde se les brinde apoyo psico-emocional, información para familias en situación migratoria (con prevención y atención de la infancia) y formas de evitar la separación de las familias.

Muchas de las intervenciones que les realizan a los NNA van vinculadas a responsabilizarles o culpabilizarles por ser “migrantes”, apoyemos a nuestras infancias incluyéndoles en las decisiones de las que forman parte,  es necesario garantizar por sobre todo el  bienestar de las NNA y establecer normas y políticas públicas que sean específicas para  nuestras infancias. Establecer los derechos básicos que cualquier niña o niño deben tener, entre los que se encuentran el derecho a la vida, la salud, la educación, la de una vida familiar y la de jugar.

Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) se realizan diferentes estrategias para la atención de las infancias, la red consular cuenta con el Protocolo para la Atención Consular de Niñas Niños y Adolescentes Migrantes no Acompañados, la cual es una herramienta para asegurar que se cumplan las obligaciones en la protección integral de este sector de la población.

En el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), tenemos como prioridad la atención comunitaria, por lo que contemplamos las oportunidades educativas, salud, bienestar psico-emocional, inclusión financiera y de vinculación con México.

Parte de estas actividades es traer a los jóvenes Dreamers a México, quienes son aquellas personas migrantes que llegan de forma indocumentada a Estados Unidos siendo menores de edad.

Ellos viven su infancia y adolescencia allá, por lo que el idioma español, las tradiciones o cultura mexicanas se van volviendo un recuerdo lejano para ellos.

Lo que buscamos con este encuentro con jóvenes mexicanos es revivir los lazos y vínculos con México a través de diversas experiencias regionales y nacionales.

La gran tarea es seguir escuchando y trabajando por nuestras niñas, niños y adolescentes migrantes, quienes son una parte fundamental de nuestra comunidad mexicana en el exterior.