MEXICANOS EN EL EXTERIOR Y LA NUEVA NACIÓN MEXICANA

MEXICANOS EN EL EXTERIOR Y LA NUEVA NACIÓN MEXICANA

El día 18 de mayo del 2021, hace apenas un año, inició la vigencia de una importante reforma constitucional que de manera extraordinaria modificó el concepto jurídico y, además, la composición social de la gran Nación Mexicana. Este evento tiene un alcance histórico y marca un nuevo periodo de nuestra evolución hacia el futuro. Dicho sin exageración, la composición social de México hace un año es completamente distinta a la actual, siendo la vigente sustancialmente mayor al sumarse un importante componente de población radicado en el extranjero. De estas características es hoy el perfil de la Nación Mexicana, justo a partir de la última reforma del Artículo 30 de la Constitución[1].

En esencia, la referida reforma constitucional amplificó los criterios sobre el reconocimiento de la nacionalidad mexicana. A partir de ahora es mayor el alcance de la herencia de sangre en el reconocimiento de la nacionalidad para personas nacidas en el extranjero, de padre o madre mexicanos, permitiendo la continuidad generacional y la doble nacionalidad.

La consecuencia más importante y evidente de la reforma constitucional es que la Nación reconoce ahora como mexicanas y mexicanos a un número enorme de personas nacidas en el extranjero, de padres o madres nacidas en México o incluso nacidos también en el extranjero. Con esta adecuación, el universo social -las y los integrantes de la Nación- creció de manera extraordinaria y, conforme al nuevo texto constitucional, seguirán incrementando su número progresivamente, tanto por el crecimiento demográfico en el territorio mexicano, como por el crecimiento en el extranjero.

Es decir, la Nación ahora evoluciona tanto por la población que radica en el territorio del país, como por la población que vive fuera de éste. Con esta nueva dinámica, la Nación dio un decisivo paso adelante y evolucionó hacia una composición transterritorial[2], lo cual es consistente con los grandes procesos de la sociedad global y, de manera más clara, es congruente con la propia emigración mexicana y con su descendencia[3].

Durante décadas, el marco constitucional mexicano no había desplegado un reconocimiento, valoración, ni inclusión plena de su emigración y, menos, de su descendencia nacida en el extranjero. En el año 1997 se dieron primeros pasos en esta dirección, mediante la reforma constitucional que se introdujo en ese momento. Pero es en el año 2021 cuando se establecieron principios jurídicos sólidos, con congruencia y en justicia con la enorme y generosa población mexicana emigrante, con sus hijos e hijas y, además, con su descendencia generacional al establecerse los nuevos criterios de nacionalidad.

Es importante subrayar que la última reforma constitucional del Artículo 30 de la Constitución fue diseñada y aprobada con el objetivo de corregir una deficiencia histórica del marco jurídico, que no extendía el manto de la nacionalidad con una perspectiva generacional amplia, incluyente, que reconociera la continuidad de valores, de identidad, culturas, raíces, redes familiares, la interacción social y, no menos importante, la generosidad de los vínculos económicos de distinto tipo, especialmente las remesas enviadas desde el extranjero a la población en México.

La realidad es que durante décadas hemos permanecido en unidad y articulación nacional de muy diversas formas y circunstancias. Ahora, los nuevos alcances de la nacionalidad permitirán consolidad y ampliar las poderosas redes de vinculación social, cultural, económicas y de todas las diversidades posibles que definirán a la Nación Mexicana del siglo XXI y los siguientes.

Descrito en términos demográficos ¿cuál es el resultado de la reforma del Artículo 30 de la Constitución? ¿Cómo está integrada actualmente la Nación Mexicana? En grandes cifras, la Nación está hoy integrada por más de 166 millones de personas[4]:

  • 128 millones de mexicanas y mexicanos que residen en el territorio del país.
  • 5 millones que emigraron, desde México a otros países, a los Estados Unidos en su gran mayoría.
  • 8 millones de mexicanos, primera generación nacida en el extranjero (en Estados Unidos en su gran mayoría).
  • 12 millones de la segunda generación y sucesivas nacidas en el extranjero (en Estados Unidos en su gran mayoría)[5].
  • 100 mil mexicanos aproximadamente, de mexicanos por naturalización.

Debe ahora debe destacarse que el reconocimiento de nacionalidad mexicana, hecho por la Nación a través del marco constitucional, debe ser complementado por la formalización de la nacionalidad ante la autoridad respectiva. La Nación ya ha establecido quiénes son las y los mexicanos, especialmente ahora que ha integrado a las generaciones nacidas en el extranjero. Este es un hecho jurídico categórico y dominante. Por su lado, la formalización es el procedimiento de registro que en ningún momento cuestiona (ni debe cuestionar) al reconocimiento.

Es decir, una persona puede ser reconocida como mexicana por la Nación, pero no tener la formalización respectiva debido a que se trata de un trámite complementario. La fase de formalización de la nacionalidad, mediante documentos como las actas de nacimiento, por ejemplo, es una gigantesca tarea pendiente que requiere de una labor institucional muy importante por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores en la difusión y expedición de los documentos de nacionalidad.

La valiosa y apreciada red consular mexicana, con presencia en el mundo y especialmente en los Estados Unidos, tiene frente a sí una de las labores históricas más importantes de todos los tiempos. Especialmente en este momento su contribución tiene una relevancia crucial, estratégica. De hecho, sería fundamental reconocer este particular desafío como un desafío de Estado, que permita apoyar la evolución de la red consular y adecuar sus capacidades a los nuevos tiempos, basados en la nueva composición social de la Nación. En la etapa actual, la SRE y los consulados tienen destinado un rol fundamental que requiere adicionar poderosas capacidades institucionales para fortalecer su horizonte operativo y modernizar sus funciones conforme al nuevo perfil de la Nación.

El futuro de la gran Nación Mexicana se abre con luminosidad y crecientes potencialidades. La ruta iniciada no es sencilla ni posible de ser recorrida con un solo movimiento.

Hay que avanzar poco a poco, progresivamente y, de manera necesaria, construyendo juntos el camino con base en los tiempos de la transterritorialidad. Además, sobre todo, guiados por los principios de la Constitución especialmente los que reconocen a nuestra Nación como única e indivisible.

[1] Decreto por el que se reforma el artículo 30 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de nacionalidad, Diario Oficial de la Federación, 17 de mayo de 2021.

[2] Guillén López, Tonatiuh, México, nación transterritorial. El desafío del siglo XXI, CDMX, PUED/UNAM, 2022, 158 p.

[3] Mercado-Mondragón, Jorge, Las consecuencias culturales de la migración y cambio identitario en una comunidad Tzotzil, Zinacantán, Chiapas, México, pp. 25-27

[4] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46705825

[5] https://aristeguinoticias.com/editorial/2802/mexico/casi-12-millones-de-mexicanos-viven-en-el-extranjero-sre-da-a-conocer-10-acciones-para-su-apoyo/

Por la Senadora Olga María Sánchez Cordero Dávila
@M_OlgaSCordero