“Lo político detrás de la débil regulación de la venta de armas en Estados Unidos”

“Lo político detrás de la débil regulación de la venta de armas en Estados Unidos”

Por Jesús Eduardo González Ruiz y Chelsea Barker Solís

Observatorio de la Relación Binacional México-Estados Unidos (ORBEM-UNAM)

El presente artículo tiene el objetivo de analizar la dinámica política respecto a la venta de armamento en Estados Unidos, país en el que las dos facciones políticas predominantes -la republicana y la demócrata-, difieren en la promulgación de leyes y en la opinión pública respecto al tópico en cuestión, sin embargo, una consecuencia directa de la débil regulación de armamento son los tiroteos escolares, siendo Texas un actor que lamentablemente ha sido protagonista en el tema, estado gobernado por la facción republicana. En este sentido, nos cuestionamos si ¿existe una relación directa entre la facción que gobierna, su postura y los tiroteos escolares?

Se puede establecer que, en términos generales, los estados gobernados por el partido demócrata son más estrictos en la regulación de la compra y tenencia de armamento con respecto a aquellos estados cuya administración se encuentran a la cabeza los republicanos[1].  Para entender el porqué de lo anterior, es importante destacar que el Partido Republicano mantiene lazos desde la década de los 70 con la Asociación Nacional del Rifle[2],  con la cual ha defendido la posesión de armas de fuego argumentando que es un derecho constitucional, esto a través del cabildeo político, la persuasión informativa y la propaganda. ​​Según datos de Open Secrets[3], se estima que en 2016 dicha organización financió con 50.2 millones de dólares la campaña presidencial de Donald Trump al igual que las campañas de cinco senadores republicanos.

En este sentido, los congresistas republicanos han sido en su mayoría quienes abiertamente han admitido tener armas,  ya que al menos se ha confirmado que de los 110 miembros[4] del 17º  Congreso que poseen alguna, tres cuartas partes son republicanos, representando al 77%, mientras que, por el contrario, los demócratas solo representan al 23% de los portadores.

Si bien, las leyes varían de acuerdo al estado, dependiendo de la perspectiva que se tenga de la portación de armas con base a la Segunda Enmienda Constitucional, la cual defiende el derecho a la portación de armas. El debate ha sido objeto de campañas políticas y estandartes de las facciones más representativas de la política estadounidense, la republicana y la demócrata, siendo la primera -la que gobierna Texas- defensora de la enmienda, dotándola como una insignia de la libertad y de defensa personal, mientras que la facción contraria, el Partido Demócrata concentra sus esfuerzos en visibilizar el peligro de la laxa regulación y el culto que gira en torno a las armas, las cuales son capaces de generar este tipo de tragedias.

Los esfuerzos para prevenir y erradicar los tiroteos se han concentrado en la promulgación de leyes; en las cuales se ha incorporado la revisión de antecedentes, el resguardo de armas de forma segura -con el fin de evitar que la niñez que habita en un lugar con un arma de fuego no pueda usarla o llevarla a la escuela-, la prohibición de la venta de rifles de asalto y de munición de alta capacidad, etc. Sin embargo, a pesar de las leyes vigentes, en los últimos años hemos sido partícipes de diversos tiroteos en masa en Estados Unidos, particularmente en instituciones educativas. En este artículo se expondrá el caso del estado de Texas, para propósitos explicativos.

¿Los tiroteos escolares son consecuencia de la débil regulación de la venta de armas en Texas?

Los tiroteos escolares en Estados Unidos, entendidos como eventos donde un tirador dispara y éste hiere o mata al menos a una persona en una institución escolar,[5] se pueden considerar como un fenómeno reciente -de finales del siglo pasado a la actualidad- que cada vez se torna más preocupante, debido a la alza de casos a causa de diversos factores, tales como la misoginia, la supremacía blanca, problemas de bullying, etc, que son facilitados por una regulación, pero insuficiente, de la venta de armamento y el aumento de las llamadas armas fantasma, las cuales son definidas como armas que no pueden ser rastreadas dado que no cuentan con número de serie, esto debido a que son armas creadas en casa con múltiples piezas compradas en línea.[6]

La poca regulación de las armas y los tiroteos escolares afectan en gran medida a los más jóvenes y es tanta la gravedad que, de acuerdo al Child Welfare League of America (CWLA)[7], más del 5% de niños en Estados Unidos han presenciado alguna de estas masacres. Sin embargo, los problemas que traen consigo, no solo lo experimentan los afectados directos, sino también la población en general.

El temor de ser una víctima de un tiroteo se expande cada vez, puesto que deja traumas irremediables, es por ello que, según una encuesta realizada por la Universidad de Chicago[8], 4 de cada 10 estadounidenses viven con el miedo de convertirse en una víctima en los próximos cinco años. Aun así, existe población que, pese a la evidente problemática, considera que estos sucesos son debido a problemas mentales de los individuos y no a control de las armas, de igual forma se ha señalado que portarlas es un derecho constitucional e incluso, más armas ayudarían a evitar estas situaciones.

Dentro de este clima de incertidumbre y de medidas laxas que limitan la venta de armamento, se ha optado en las escuelas por tomar medidas[9] como el aumento de policías en los campus, el establecimiento de detectores de metales y la aplicación de simulacros de tiroteos.

El estado de Texas cuenta con los derechos de portación de armas más amplios de Estados Unidos. Alrededor de un 60% de los hogares texanos cuentan por lo menos con un arma[10], esto recae en una proporción en la que a mayor número de armas hay un mayor número de muertes a causa de éstas. El estado ha presentado un incremento en los tiroteos en un 300%[11]desde el 2018 y  desde el año de 2021, permitió la portación de armas adquiridas legalmente en público, siendo un factor que ha coadyuvado a los denominados road rage, definidos como enfrentamientos con arma de fuego después de una discusión en el tránsito vehicular.

Conclusiones:

Es evidente la relación de la existencia de un alto flujo de armamento en las calles con el alto número de tiroteos, siendo la regulación mediática un papel fundamental para la opinión pública, puesto que es la que elige a sus representantes, quienes dependiendo del estado, deciden en materia jurídica el curso y manejo de lo que rodea a la segunda Enmienda, ha sido el centro de la discusión presentada.

Tanto la agenda republicana como la demócrata,  priorizan este tema debido a que el manejo de la segunda Enmienda es una inquietud predominante en la población estadounidense, ya sea la facción a favor o en contra, por lo que la información emitida cuenta con una intención política detrás y debe ser respaldada con artículos, testimonios y centros especializados para poder contar con una perspectiva objetiva.

Es importante destacar que un aspecto que complica aún más la regularización de las armas es la polarización en la población el cuál, en parte, es resultado de la influencia de grupos de interés como la Asociación Nacional de Rifle y también de los partidos políticos, los cuales siguen sin llegar a acuerdos para dificultar el acceso a las armas, a pesar del alarmante incremento de tiroteos escolares en estado de Texas que es tan solo uno de los ejemplos sobre la problemática a nivel nacional que enfrenta Estados Unidos.