Mexicanos tras un micrófono.

Mexicanos tras un micrófono.

“Energía para la vida…”, “A reírnos de nosotros y con nosotros…” son sólo algunos de las frases de batalla que distinguen a las voces que, hablando en español, han ganado peso entre las audiencias de Montreal. Sin embargo, sus mayores distintivos no están en una fórmula preestablecida o pegajosa, sino en la perseverancia para servir y luchar por su comunidad, y en la voluntad de dar sabor a la vida, sabor latino y ocurrente, al frío glacial de ésta, la ciudad que los ha acogido.

Uno de los fenómenos poco conocidos, pero que son muy importantes para nuestra diáspora mexicana por las ciudades de América del Norte es el de los locutores de radio y televisión, su altruismo, sus convicciones, su bregar constante… merecen mención.

Es fuente lustrosa de procesos de unión comunitaria, siempre en el intento por preservar entre las comunidades un sentido “nuestro” y de resistir cierta incomprensión que se siente en el estilo anglo o francófono de los medios. Les llama la necesidad de mostrar lo que los latinos son cuando pisan estas latitudes, lo que son ante quienes curiosamente los admiran, quieren bailar sus ritmos, disfrutar con calor humano, pero no necesariamente los entienden.

Quebec cuenta con 30,000 mexicanos entre más de 250 mil hispanoamericanos y es ya una capital de la salsa a nivel mundial. Y al enfocar a estos mexicanos que tratan de influir a partir de un micrófono y una multiplicidad de temas, no está demás decir que son un reflejo de toda nuestra diversidad. Estas breves líneas serán injustas por no mencionar a todos, pero el objetivo es dar relieve a su conjunto como un entramado de expresiones que reflejan la composición talentosa, politizada, artística, innovadora y polifacética, de comunidad mexicana en Montreal.

El fenómeno comenzó hace años siguiendo el andar de otras comunidades: principalmente la chilena de los años setenta y ochenta, y poco después también los grupos dominicanos y colombianos. De los primeros llegó la convicción de que las radios comunitarias son la vía que deben tomar los pueblos para canalizar una energía de relieve social; de los segundos llegó el sentido dicharachero, pero comprometido socialmente, energía y alegría para disfrutar la vida y agradecer la fortuna, cuando la vida de un migrante está marcada por el trabajo duro, la necesidad de solidaridad y el agradecimiento por cada logro.

El estilo de un dominicano como Kiko “Mofles” trajo a la radio el altruismo más emprendedor de algunos negocios de origen latino como patrocinadores; y pronto llegó otra figura de la vida latina en Montreal, Aníbal Cruz (ambos con experiencia radiofónica en su país de origen). Su apoyo dio para que surgieran camadas mexicanas, desde la cantera, que hoy hablan con pasión y fuerza tras el micrófono.

La locutora de más trayectoria es, sin duda, Blanca Victoria Solórzano, alguien quien podríamos calificar de admirada “maestra” de muchos, consagrada en el programa La cultura y las artes de la Universidad de McGill, CKUT 90.3FM cuyas ediciones se cuentan ya por varios miles.

Con rezago, pero marcando su estilo, ha estado Pepe González y su Contigo al aire, 1280AM de Radio Montreal”, muchos años y muchos éxitos animando audiencias, participando en eventos y festividades comunitarias y con replicación de sus programas y entrevistas en el propio territorio mexicano.

Hablando de temas relacionados con la fortuna, con múltiples anécdotas que tocan el esoterismo o la pasión por eso que en inglés se llama “the uncanny” se ha presentado con éxito la conductora Luzma Ortega y su programa El sendero de luz que ha estado en el 106.3 FM Radio CINA y en otras frecuencias.

Con Mauro Huerta, Radio Américas, programa del espectro que llega a los latinos entre las emisoras comunitarias, ha logrado su sabor mexicano, siempre vinculado a temas deportivos, con política y reflexiones de vida.

En las mismas frecuencias de Radio Centre Ville Montreal 103.3FM está el diálogo constante y dicharachero de las “Chit-Chat”, consagradas faranduleras, Elizabeth Vargas centro del programa J’adore Montreal y un personaje de esos que en francés llamarían “inconturnable”: El Cuper. Este último, con los años y los tropezones, logró su espacio y su tono con el programa Entre generaciones que produce a la par de su hijo, un técnico radiofónico ya consagrado. Él ha sido quien más ha impulsado el uso de redes sociales para difundir, transmitir, interactuar con su audiencia; algo que ya echó total raíz.

Un caso que merece especial mención lo integran dos periodistas mexicanos con trayectoria en nuestro país que llegaron a Montreal en 2014: Francisco (Paquito) Ortiz y Rubicello Monde, el primero es cronista deportivo y el segundo un aplicado miembro de la planilla de redacción de medios en México. Iniciaron el programa ¡Qué gusto, Radio!, y más tarde, apoyados por varios de los mexicanos ya mencionado, crearon en 2018 el proyecto Latitud 45, difusora de Internet, con el objetivo de motivar más unión entre las voces mexicanas. La experiencia los nutrió pródigamente, aunque la iniciativa terminó por apagarse.

Pero pronto, aprovechando que ya había habido algunas intentonas en el ámbito de la televisión, en particular con figuras como Chely Torres y Rodolfo Salazar quienes fueron los conductores de Teleritmo V, programa para audiencias latinas producido por Magali Vargas para ICI Television, y la figura del poeta Omar Alexis y su participación en el programa Foco-Latino, decidieron dar un giro a la creación de un nuevo proyecto: “Crónica Norte”, apoyados en la productora y profesora de periodismo en México, Gabriela Casas, ya radicada en Canadá. Hoy en día, este proyecto crece y ha logrado basarse en una nueva intentona de fraternidad comunitaria.

Que quede un solo punto: la línea ascendente de estos esfuerzos es real, la calidad remonta constantemente hacia arriba, lo genuino de su entrega no tiene cortapisas y recordando una frase de Gabriela Casas cuando se le pide opinar sobre lo que ha sido esta historia: “la fuerza de la radio mexicana llega hasta el exterior a pesar de no contar con inversiones, sino solo con la innovación (lo que ella sintió una vez cuando visitó las instalaciones de la UAM en materia de formación de profesionales de la comunicación y se dijo a si misma, ‘esto es lo mío’)”.  La plurifacética manera en que los productores han tenido que pasar a ser reporteros y los reporteros y redactores han tenido que pasar a infligírselas para producir programas entre consolas es una marca indeleble de la locución mexicana en Montreal.

Recordemos siempre que, a pesar de sus muchas ocupaciones, que resultan indispensables para sacar su sustento diario, saben que el corazón está puesto, en conexión directa, con un micrófono que los une con México y con sus compatriotas. 

Alejandro Estivill, Cónsul General de México en Montreal
@aestivill